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10 claves para superar las cuestas de enero y septiembre

Coaching Financiero en Informe Semanal RTVE
22 septiembre, 2017
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10 claves para superar las cuestas de enero y septiembre

Me preguntaban hace unos días en una entrevista sobre qué era y cómo superar la cuesta de septiembre. Y mi respuesta, aplicable a también cualquier otra cuesta, como la de enero, fue que no era más que el resultado de una mala planificación económico-financiera, derivada de la falta de educación en finanzas personales de las personas. Mi interlocutor puso cara extraña: tal vez nunca nadie le había dado esa perspectiva.

Dice la RAE aquí que una cuesta es, entre sus muchas acepciones, “un período que se hace muy largo pues implica un trabajo grande y durante el cual se carga con un importante peso o responsabilidad sobre los hombros”. Y la preocupación de cómo pagar las facturas, sin duda, lo es.

¿Cuáles son las más conocidas?

Efectivamente, las más asentadas son las de enero y septiembre. Pero están surgiendo otras, como la de febrero/marzo, tras el período de rebajas, y la de noviembre/diciembre, derivada de los ya conocidos black friday y cyber monday. Parece que el actual nivel de consumo ha instalado a muchas personas en una constante cuesta, teniendo que recurrir a fuentes de financiación ajenas con recurrencia. Y esto es muy preocupante.

Por centrarnos en las dos principales, en septiembre llega la vuelta al cole y el regreso de las vacaciones de verano -quien haya podido disfrutarlas, pues como ya escribí en No aprendimos nada más del 60% de los españoles apenas pueden permitirse dos semanas de descanso al año-. Generalmente, los gastos mensuales se multiplican y la cuenta bancaria echa humo.

En enero, por contra, llega la hora de hacer frente a los excesos cometidos durante el período de Navidad: cenas y almuerzos, amigos invisibles, regalos, desplazamientos, vacaciones…provocan temblores en las finanzas de numerosos hogares.

¿Hay fórmulas mágicas para superar una cuesta?

Siento aguarte la fiesta, pero no hay fórmulas mágicas para salir de ellas. Una vez dentro, tienes que torear como buenamente puedas y sepas. Lo mejor que puedes extraer de tu experiencia es el siguiente aprendizaje para la cuesta que pueda venir más adelante: debes adelantarte. Esta es la clave.

Entonces, ¿qué puedo hacer?

Lo que sí existen son una serie de medidas a tomar, de forma previa o sobre la marcha, que pueden facilitarte las cosas. Las he resumido en 10, y son las siguientes:

1. PLANIFICA.

Debes anticiparte a tus gastos futuros. Generalmente ya has pasado por ahí, así que conoces cuáles serán tus próximas salidas de dinero. Y, si no lo has hecho, consulta en tu entorno para hacerte una idea aproximada.

Reparte tus ingresos en distintas partidas. Analiza tu situación y destina lo que ganes mensualmente por categorías. No olvides ahorrar una parte: el porcentaje lo determinas tú, según tus circunstancias.

2. UTILIZA PRESUPUESTOS CERRADOS.

Una vez que ya has hecho el reparto del punto anterior, realiza presupuestos de cada una de las categorías. Este asunto deberás ir afinándolo conforme pase el tiempo. Intenta ajustar y no te salgas de ellos o te estarás engañando.

3. COMPARA PRECIOS DE PRODUCTOS Y SERVICIOS.

Las empresas saben que en septiembre y enero existe cierta inercia en cuanto a las compras, así que aprovechan para lanzar ofertas agresivas en precios. Estudia cada una de ellas y, si puedes, aprovéchalas.

4. NEGOCIA MEJORES CONDICIONES, INDIVIDUALMENTE O JUNTO A OTRAS PERSONAS.

Existen cooperativas de padres y madres que negocian la compra de libros por un menor precio al de mercado, por ejemplo, o de consumidores que acceden a precios de la luz eléctrica en mejores condiciones que el resto. Busca este tipo de opciones y tus finanzas te lo agradecerán.

Revisa tus seguros, comisiones aplicadas, cuotas que pagas mensualmente, etc. Seguro que también encuentras ahorro de forma individual.

5. REUTILIZA.

Eres un ser creativo. Estoy seguro de que puedes encontrar formas de ahorro en tu día a día que no te habías planteado. Existen incluso movimientos sociales, filosofías, que podrían ayudarte. Y si no cabe nuevo uso, tira aquello que ya no necesites. Aprovecha para hacer limpieza y dejar que entre aire fresco a tu hogar.

6. APROVECHA OFERTAS Y COMPRA CON TIEMPO.

Lo importante aquí es hacerlo con mucha cabeza, o agrandarás el problema. Adelantarse, de nuevo, es la clave. Estudia tus necesidades REALES y las “obligaciones” que deberás asumir en las próximas semanas, y anticipa las compras que sean necesarias.

7. NO TE ENDEUDES, OLVIDA LA TARJETA DE CRÉDITO.

Como si quemara, ni la toques. Pagas en torno a un 27% de interés y jamás interesa. Huye también de las fórmulas de pago sin intereses, pues te abocan a asumir un gasto mensual más. Nunca “se paga solo”.

Absolutamente desaconsejable es acudir a los créditos rápidos. Pueden arruinarte en cuestión de semanas si se te escapan de las manos.

8. LLEVA UN CONTROL EXHAUSTIVO DE TUS GASTOS.

Aprovecha para poner en marcha un control cotidiano de en qué empleas tu dinero. Hazlo a tu manera, cómodo, y verás que en poco tiempo tendrás una mayor conciencia de tu situación económica.

9. AHORRA UN PORCENTAJE DE TUS INGRESOS MES A MES.

Por seguridad, para anticiparte, para decidir mejor, para el futuro. Aprieta el cinturón si hace falta. Busca nuevas fuentes de ingreso, pide un aumento o cambia de trabajo. No puedes ni mereces vivir tan justo.

10. ACUDE A UN PROFESIONAL QUE TE AYUDE CON TODO ESTO.

Los comienzos siempre son duros, y contar con alguien cercano con experiencia que arrime su hombro y te ayude en cada uno de los puntos descritos es una ventaja enorme. En este campo, además, la inversión que realices la recuperarás probablemente decenas de veces, pues lo que aprendas y apliques será durante toda la vida. Ahorrarás y dejarás de perder por malas decisiones miles de euros durante muchos años.

 

Resumiendo

Además de adelantarte a los períodos de mayor salida de efectivo de tu bolsillo, debes darle una vuelta de tuerca a tu situación personal, familiar y, por qué no, profesional. Analiza tus necesidades reales y elimina lo superfluo. Tal vez no sea fácil, pero créeme cuando te digo que te merecerá la pena. Si cuentas con la ayuda y el compromiso de los más cercanos, pues sucederá en interés es de todos, irá mejor.

Aplica en adelante el sentido común y deja “madurar” cualquier toma de decisiones que impliquen cierto nivel de gasto. Piensa las compras varias veces. Busca alternativas. Controla de forma férrea las compras compulsivas y lucha contra los miles de impactos publicitarios que recibimos cada día.

Por último: imagina un barco sin rumbo. Navegará, pero sin mucho sentido, sólo dejándose llevar por las olas. ¿Dónde acabará? Es un misterio. Ocurre lo mismo con las personas: ¿Te has planteado ponerte objetivos vitales y económicos a un año, cinco, diez, veinte?. La gran mayoría de la gente no tiene objetivos en la vida, sino sólo un conjunto de dispersas intenciones. Hay técnicas para hacerlo. Marcarlos y comprometerse con ellos son oro puro pues sirven de guía y luz en el horizonte. Contacta conmigo si quieres caber cómo ponerlos en marcha. 🙂

 

Un abrazo!

Rafa Ferrer

 

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